Recuerdo para nuestro amigo Chente

 

 

 

Querido Chente:

         Los Amigos del Cibeles, precisábamos estar presentes hoy en este sencillo homenaje, para consolidarte nuestro cariño y por eso nos hemos reunido con tantos amigos para recordarte,  en este lugar tan cerca de tu barrio, donde transcurrieron muchos años de tu existencia.

         Una existencia por cierto, bastante atormentada en los últimos tiempos, a causa de una traidora e  irreversible enfermedad,  que te hizo padecer mucho sufrimiento y que fue la causante de separarte de tantos amigos que dejaste aquí.

         Que mejor forma de expresarte nuestro  afecto entrañable en este acto, que haciéndolo sobre los patines  y enarbolando el stick, dentro de una pista, tal como tú lo hiciste en tus años juveniles.

         Sabes que estarás en el recuerdo de todos nosotros y si siempre perdurará en en nuestra mente, tu eterna sonrisa, que era como la antesala de la buena persona que llevabas dentro.

         Quien está leyendo este folio,  tenia siempre referencias tuyas, por conducto de tu padre, el amigo Vicente Riol,  también ya desaparecido y que tantas jornadas compartió conmigo como vicepresidente del histórico Club Patín Cibeles. Porque tú lo eras  todo para él; su hijo predilecto, el ojito derecho, su ser querido… y por ello, el siempre se desvivía pensando en su Chente del alma.

         No nos veíamos mucho últimamente, pero cuando nos encontrábamos, me regalabas tu cariñoso y afectuoso saludo, sin olvidarte nunca de darme recuerdos en nombre de tu querida madre Selita, que tuvo la entereza de acompañarnos en este acto en compañía de tu hija y hermanas  y que llevó el calvario de tu enfermedad, con la mayor resignación.

         Querido Chente, hoy estamos aquí solamente un pequeño grupo de amigos, en representación de toda una legión de personas que de verdad te querían, tanto por tu forma de ser, así como por tu bondad.

         Chente: No te olvidaremos, ni los que estamos hoy aquí, ni todos los que componemos este mundillo del patinaje.

 

                                          ¡¡HASTA SIEMPRE CHENTE!!